CASA ARCE

Promotor/es: 
Ángel Arce
Glorieta de Guzmán el Bueno nº 2
C/ República Argentina y Pº de la Facultad
CASA ARCE
Fachada a la glorieta de Guzman
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Introducción

Por su empaque y representatividad, la llamada popularmente “casa del coño” es un paradigma de los modelos residenciales y las tendencias estilísticas de la arquitectura española de la década de los 40 del siglo XX. La autarquía imperante, sostenida ideológicamente por un nacionalismo exacerbado, había dictado sentencia condenatoria contra las formas racionalistas, calificadas de nefasta influencia extranjerizante, que además se asociaban con la derrotada república.
Como en otras esferas intelectuales, la España imperial del siglo XVI deviene en referencia mítica y modélica del nuevo Estado. Así, el clasicismo neo-herreriano adquiere tácitamente la categoría de estilo oficial de modo que cubiertas de pizarra, afilados chapiteles, fachadas severas, etc. proliferan en edificios públicos y privados.
Los arquitectos que, independientemente de sus preferencias políticas, habían cultivado mayoritariamente los recursos compositivos de la arquitectura moderna, se vieron en la necesidad de adaptarse a los nuevos cánones en una súbita metamorfosis, no exenta en general de pragmatismo, o de evidente oportunismo, según los casos.
No debió ser Francisco J. Sanz uno de los arquitectos a los que incomodara este viraje pues había concluido sus estudios antes de que se difundieran en España las propuestas de las vanguardias europeas. Educado en el academicismo, la mayor parte de su obra rezuma una intención monumental que sintoniza perfectamente con los “revivals” imperiales.

Descripción y análisis

Lo primero que destaca del edificio es su ubicación conspicua, sometida a una contemplación lejana y múltiple, en uno de los chaflanes más emblemáticos del Ensanche, remate del tramo meridional del frente fluvial, flanqueando el nodo urbano que constituye la antesala del centro de la ciudad según se cruza el río, viniendo de la estación de ferrocarril.
Sobre una parcela de forma pentagonal, bastante regular, la planta se ordena mediante pórticos paralelos a las fachadas que definen dos crujías en las alas y tres en el chaflán central. La exterior está ocupada por una fila de estancias habitables e indiferenciadas, de superficie muy similar, entre 15 y 21 m2. La interior agrupa todas las dependencias funcionalmente determinadas (cocina, coladuría, oficio, aseo de servicio, despensas) y habitaciones menores para el servicio doméstico. En la crujía trasera del chaflán se sitúa la escalera principal, con el ascensor en el ojo central, y detrás una escalera de servicio dotada de montacargas.
Este modelo responde a la segregación espacial propia del modus vivendi de la burguesía de la época que comparte la casa con fámulos en régimen de internado. Así, la zona noble, volcada hacia la calle, corresponde a los propietarios mientras que el trabajo doméstico vierte al patio interior.
La liberación funcional de la crujía externa, a la que se exime de usos que precisan huecos específicos, permite utilizar la repetición de elementos iguales como recurso principal para la composición de la fachada. Sobre el fondo isótropo que dibuja la retícula de vanos, se superpone la clásica división tripartita (zócalo, entablamento y cornisa) y una combinación de acabados que confiere a la composición general un carácter netamente vertical.
El zócalo consta del bajo comercial y una planta dedicada a usos terciarios, que en el proyecto se distingue con un tipo de hueco diferente, dotado de ventanas de guillotina. La franja de coronación superior, correspondiente al octavo piso, se define con una doble cornisa y huecos de proporción más achaparrada. Sobre la misma se levanta una planta más, parcialmente retranqueada, y una poderosa  cubierta de pizarra descompuesta en un juego de faldones que definen tres torreones, uno por cada alzado, enfatizando su simetría.
El sistema constructivo es el habitual de Sanz, con cerramientos de carga y pórtico intermedio de hormigón armado. Las fachadas lucen un acabado de “ladrillo de mesa al descubierto con impostas, cornisas y jambas de piedra artificial”.
Comparado el proyecto con la realidad final, hay bastantes alteraciones: los acabados se invierten pues el ladrillo pasa a la zona del enfoscado y viceversa; una planta suplementaria escalona la silueta y triplica los ejes de simetría; desaparecen los huecos en forma de balcón y una ventana termal en la cornisa del chaflán; cambia el tipo de ventanas de la planta oficinas que pierde los signos de distinción con las restantes, etc.
Aunque alguna de ellas implica un aumento significativo del volumen construido, estas modificaciones sobre la marcha representan una ganancia para la imagen del edificio, demostrativas de la conocida habilidad de Sanz para mejorar el proyecto en el curso de la obra. A su vez, el repintado de la fachada ha puesto de manifiesto con qué facilidad puede empeorarse.

Bibliografía

E. ALGORRI GARCÍA; R. CAÑAS APARICIO; F. J. GONZÁLEZ PÉREZ: León. Casco Antiguo y Ensanche. Guía de Arquitectura, Colegio Oficial de Arquitectos de León, León, 2000, pp. 140-141.

Podcast

Hoy por hoy León (03.12.2011)