JARDÍN DE S. FRANCICO

Promotor/es: 
Ayuntamiento de León
Fecha del proyecto: 
1815-1948-1981
C/ Corredera
C/ Marqueses de S. Isidro
JARDÍN DE S. FRANCISCO
Vista general
  • JARDÍN DE S. FRANCISCO
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Introducción

Distinta cartografía del siglo XIX reproduce con precisión la posición del desaparecido monasterio benedictino de San Claudio, fundado en el siglo VI. El edificio principal estuvo donde hoy campa la torre de San Francisco, llegando aproximadamente hasta la plaza de Doce Mártires.

La cerca de la huerta describía por el norte (Paseo de Lancia) un arco hasta donde luego se radicó la iglesia homónima; para continuar en paralelo al cauce del Bernesga (Paseo de la Facultad) hasta el Instituto Padre Isla, subir un corto tramo por la Corredera y, haciendo un quiebro acometer al edificio a la altura de la mencionada plaza.

Se conservan fotografías de la cerca, que era casi una muralla reforzada con cubos.

Historia

La cuña entre la Corredera y la cerca del monasterio eran terrenos municipales.

En torno a 1815 el Ayuntamiento se los cedió a la Real Sociedad Económica de Amigos del País, institución creada en 1782 con patrocinio real (Carlos III) dedicada a la promoción socio-económica y cultural de la provincia, que realizó un plantío de árboles frutales con dos objetivos: agrícola y de recreo. El agrícola para promover nuevas modalidades de cultivo y recreo como lugar de esparcimiento urbano.

Este es el origen del parque de San Francisco, que con el tiempo perdió la función productiva. El parque propiamente dicho, de planta cuadrangular con una extensión de 1 Ha, se habilitó trazando un vial perimétrico y dos diagonales que se intersectan en un círculo central. En los parterres se plantaron árboles y zonas ajardinadas.

El resto se dedicó a explotación agrícola de carácter experimental, con resultados desiguales, ensayando la aclimatación de especies exóticas o la modernización de cultivos. La iniciativa experimentó muchos vaivenes. En 1834 se arrienda a un particular con la condición de que explote las cosechas y mantenga el jardín. Entre 1839-1841se hace cargo el Hospicio. Finalmente los Amigos del País desisten de la gestión por incapacidad económica y al cabo de los años los terrenos revierten al Ayuntamiento.

Un plano de 1929 y otro de 1956 reflejan la ubicación en esa zona del mercado de ganados, que a finales de los años cincuenta o comienzos de los sesenta del siglo XX se trasladaría a los terrenos delimitados por la avenidas José Aguado y Fernández Ladreda, y las calles General Benavides y Murillo.

Su recinto coincide casi exactamente con los terrenos ocupados por ese paquete de equipamientos públicos, constituido por la Escuela de Comercio, la Escuela de Minas, los  colegios mayores Doña Sancha y San Isidoro, la Dirección Provincial de Educación y el CEIP San Claudio.

Descripción y análisis

El jardín de San Francisco, tiene una superficie de 12.000 m2, equivalente a un par de campos de fútbol y planta radial que, con ligeras variaciones, conserva la traza original.
Se reformó en 1981, como una pieza más de la colección de zonas verdes que las corporaciones encabezadas por Juan Morano convirtieron en el buque insignia de su gestión municipal, con gran éxito de público, como demostraron los éxitos electorales, y bastante menos de critica, sobre todo si se comparaban estas intervenciones con lo que coetáneamente se hacía en lugares más vanguardistas. Antes, en torno a 1948, se había instalado la fuente de Neptuno.

La reforma se basó principalmente en tres medidas: vallado del perímetro, depresión de la zona central, donde se ubicaba la fuente, y pavimentación de los viales, con material asfáltico o adoquín.

La verja perimétrica al estilo de los “circus” londinenses pasa bastante desapercibida desde fuera, por causa del seto que la respalda.

El arbolado es en general de hoya caduca y porte considerable. En el interior predominan los castaños de indias, con algunos contrapuntos (ailanto, fresno). El elenco del perímetro es más variado: plátanos híbridos en los lados de la Corredera y la calle Marqueses de S. Isidro, tilos al paseo de San. Francisco, y cedros y alguna otra conífera a la Escuela de Comercio.

Los parterres de pradera, invitan a tumbarse, y el mobiliario cumple satisfactoriamente su cometido,  con modestos bancos de madera, de un diseño ordinario, dotados de respaldo, como debe ser, y sobre todo, varios grupos de sillas en torno a una mesa que han resultado especialmente exitosos.

La depresión del círculo central, rodeando la fuente de Neptuno  de parterres elevados y peraltados sigue un diseño, muy de moda en los años 80 del siglo XX, que perseguía el doble propósito de proteger y facilitar la contemplación de la ornamentación floral, sustituida más tarde con setos recortados siguiendo motivos geométricos. El desnivel aísla en exceso la fuente y cambia la forma de percepción para la que fue concebida. La bajada y posterior subida disuaden a los usuarios de sillas de ruedas o carritos infantiles y obstaculiza el tránsito diagonal pues no debe olvidarse que el parque no sólo es un lugar de estancia sino también de paso. A la conversión de la fuente en un objeto estrictamente ornamental también contribuye el anillo de césped que la rodea.

La zona de juegos infantiles funciona especialmente bien, sombreada y con bancos para que los cuidadores de los niños vigilen cómodamente instalados. No obstante, detrás, en entre la verja y la Escuela de Comercio queda un angosto pasillo, marginal y bastante siniestro, sobre todo de noche, que merecería un tratamiento diferente.

Sobre el motivo escultórico dedicado a San Francisco, obra de Muñiz Alique, es preferible no pronunciarse, para mantener el tono distendido de esta explicación.

En suma, el parque de San Francisco es un lugar de esparcimiento muy consolidado funcionalmente, que cumple de modo más que satisfactorio sus cometidos públicos, durante el verano. Por el invierno languidece, como los árboles que lo guarecen, aunque tal vez no sea culpa de su configuración sino consecuencia inevitable del recio clima leonés.