COMPLEJO S. CAYETANO

Promotor/es: 
Diputación Provincial de León
Fecha del proyecto: 
1950
Constructor: 
Construcciones Colomina G. Serrano SA
Presupuesto: 
12.000.000 ptas
Ctra. de Carbajal nº 64
COMPLEJO S. CAYETANO
Vista general
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Introducción

En un breve período de tiempo, entre 1950 y 1960, se construyeron en León tres grandes complejos dedicados, con uno u otro fin, a residencias juveniles en régimen de internado: San Cayetano, el Colegio de Huérfanos Ferroviarios y el Seminario Menor. En la crisis terminal del experimento autárquico, este fenómeno vino motivado por la conjunción entre la evolución demográfica, las secuelas de la Guerra Civil y los fenómenos migratorios. Millones de españoles vivieron su adolescencia en instituciones masificadas, organizadas bajo estrictos regímenes disciplinarios y la égida de instituciones eclesiásticas.
Como en la mayoría de las capitales de provincia, León también ha heredado un patrimonio inmueble, actualmente obsoleto, que simboliza una época que muchos de sus protagonistas prefieren olvidar.

Historia

La construcción de un nuevo orfanato por la Diputación de León es una iniciativa que lleva la impronta de su Presidente entre 1946 y 1958, el arquitecto Ramón Cañas del Río. Funcionaba por entonces para este cometido el gran, pero antiguo, edificio que ocupaba la parcela donde actualmente se encuentran Correos, el Conservatorio, la Biblioteca, etc.
Entre 1945 y 1946, la Comisión Gestora provincial gestionó la enajenación del antiguo Hospicio para, con los ingresos obtenidos, adquirir unos terrenos, pero la oferta al Ayuntamiento no prosperó. Cuando toma posesión, Cañas reactiva el expediente y cierra la adquisición del Monte de San Isidro a la Fundación Sierra Pambley. Mientras tanto, Ayuntamiento y Diputación continúan con la negociación. El arquitecto provincial (F. Moreno) y su homólogo municipal (I. Sáenz-Ezquerra) consensuan en julio de 1948 una tasación pero finalmente el Ayuntamiento declina de nuevo la oferta.
En diciembre de 1950 se convoca un concurso de proyectos de la nueva Residencia Infantil de León, con un plazo de 5 meses para la presentación de las propuestas, al que concurren seis participantes: cuatro equipos colectivos y dos arquitectos individuales.
Para la composición del Jurado no se escatimaron esfuerzos. Estaba integrado por el propio Cañas, dos diputados, directores respectivamente de las Residencia de Huérfanos de León y Astorga, un médico pediatra, tres arquitectos designados respectivamente por la Dirección General de Arquitectura, el Colegio Oficial de Arquitectos de León y los participantes, más el director de la Escuela de Arquitectura de Madrid, actuando de secretario Felipe Moreno, arquitecto provincial.
El programa de necesidades fue elaborado por una Comisión integrada por el director de la Residencia, el capellán-administrador; el médico puericultor y el arquitecto provincial, con una capacidad de 900 plazas agrupadas en tres categorías, cada una con un edificio propio:
-a)    125 hasta 3 años;
-b)    415 hembras entre 3 y 21 años o varones entre 3 y 7
-c)    360 varones entre 7 y 21 años.
Estos pabellones habrían de estar complementados por otros comunes, cuyo enfoque funcional  expresaba una voluntad de funcionamiento casi autónomo, incluyendo, por ejemplo, un obrador y horno de pan.
Las propuestas también debían resolver accesos, urbanización, infraestructuras y dotaciones deportivas al aire libre.
Resultó ganador, con un amplo margen en la puntuación, el equipo integrado por Francisco Echenique, Luis Calvo y Juan Antonio Miralles, aunque el Jurado administró sus atribuciones con prodigalidad pues, aparte de los tres premios reglados, se concedió otro especial a José Antonio Corrales -arquitecto que desarrolló después una carrera profesional muy meritoria-, y sendos accésit a los dos restantes.
En un acta prolija, el Jurado defendió su apuesta por la opción que consideró globalmente más completa, resolviendo de manera satisfactoria los parámetros de ordenación general del conjunto, funcionalidad, encaje presupuestario, ejecución en fases, valores estéticos y viabilidad constructiva.
La ejecución de la obra se adjudicó por concurso-subasta. La empresa ganadora ofertó una baja del 11%. El hipotético ahorro se consignó a modo de bonificación por adelanto en la realización de las obras, que no llegó a cobrarse dado que el  plazo de ejecución, previsto en tres años, no se cumplió y tras la solicitud de varias prórrogas, se firmó el Acta de Recepción Provisional el 24.11.1955.
El monto contratado ascendió finalmente a 16.360.000 pts, incluyendo honorarios. Añadiendo a esa  cantidad el coste de la urbanización, el abastecimiento de aguas, la dotación de maquinaria (frigoríficos, lavaderos, secaderos, etc.), las instalaciones sanitarias y de rayos X, el mobiliario y el acondicionamiento de capillas,  más la carretera de comunicación con León y el colector para la Residencia y el Hospital Antituberculoso, la inversión total ascendió a 28.100.000 ptas, aproximadamente, cifra nada desdeñable.
El Presidente de la Diputación planteó a varias congregaciones religiosas (Jesuitas, Salesianos) la oferta de dirigir la institución que finalmente fue aceptada por los Terciarios Capuchinos, de infausta memoria. A mediados de los años 60 la propia Diputación, en una decisión de carácter insólito para la época, decidió revocar la encomienda por discrepancias con la congregación en el planteamiento pedagógico, expresión eufemística que escondía otros problemas de mayor calado.

Descripción y análisis

El conjunto es una muestra del interregno dubitativo que padeció la arquitectura española en el ecuador del siglo XX, a caballo entre el historicismo imperial de la inmediata posguerra y el entronque con la modernidad cosmopolita, que final y felizmente se impondrá con el “desarrollismo” de los 60.
Aunque parezca una “boutade”, lo que más interesa del proyecto al autor de estas líneas es la valla de cierre, que da a la carretera de Carbajal, con paños de mampostería de canto rodado enmarcados por pilastras y una barandilla superior de sillería, en su condición de propuesta que persigue una formalización contemporánea a partir de técnicas constructivas tradicionales.

Bibliografía

Revista Arquitectura nº 116, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid, 1951, pp. 1-4.